lunes, 22 de enero de 2007

Segunda inmersión. El pez en el estanque

Camino por la ciudad todo lo rápido que puedo, no soy capaz de ir más despacio. Sinembargo la gente va poco a poco, los esquivo. Hay algo en mi interior que me impide decelerar. Por fin llego a mi destino. Clin-clas, busco en mi bolsillo. Ahí está el manojo de llaves. Cojo la de color azul ducados, me agacho y abro con cuidado la cancela de forja. Desciendo dos escalones y accedo al jardín delantero. De repente el tiempo se para, ahora todo va mucho más despacio. Me detengo y miro hacia arriba, el cielo, siempre había estado ahí, siempre, no me había fijado en que hoy está despejado y sin nubes. Un paso más. Al lado del camelio el estanque. Miro atentamente a los peces naranjas que nadan haciendo círculos. Siempre son naranjas. El más grande de los tres tiene una pequeña mancha en el costado de color rosa, una señal que lo hace distinto. De pronto, se para, los otros siguen nadando.
Hola-dice susurrando con una voz ronca como una nota rasgada de un violonchelo.
Hola-le contesto. ¿Por qué has decidido hablarme hoy después de tanto tiempo?
Hoy me has mirado de una forma diferente-contestó.
¿Diferente?-pregunté yo.
Sí, quizás hoy necesites algo de mi. Tal vez quieres conocer mi secreto.
No tengo muy claro lo que necesito, ¿cual es tu secreto?-le respondí.
Tengo una pócima que te dará la felicidad.
¿La felicidad?-dije extrañada.
Sí. Solo necesitas tres gotas en tu costado y te sentirás feliz inmediatemente. El efecto se prolongará hasta que la luna cambie su forma. Sólo hay un inconveniente...
¿Cual? ¿Tendré que venderte mi alma o mis sueños?-le dije riendo.
No, nada de eso, simplemente que cuando concluyan los 7 días no recordarás nada de lo vivido.
Me quedé en silencio, pensando... 7 días en los que podré ser feliz,... 7 días que no recordaré... cerré los ojos.
Muchas gracias-le dije. Miré de nuevo al cielo, era de noche y la luna me sonreía. Creo que ya me has dado lo que necesitaba.

5 comentarios:

Fass dijo...

Vale.. tu estado de percepción con respecto a la ciudad, el cielo y el pez posee cierta conexión. Lo cual me lleva a pensar que esa 'realidad' que describes es producida por una variación en tu sistema sensorial: resultado de un estímulo desconocido (hoy por hoy esta posibilidad es cuasi remota), o porque tu sistema perceptivo estaba modificado con aaaalgo.. jejej, te he pillao pitisú, ya sabía yo que te drogabas!. A parte de lo anterior, que sepas que me molan tus textos reflexivos. Quero máis e pronto!!

casiopea dijo...

¿Ciudad?¿Cielo?¿Pez?-Extraña conexión. Tal vez ti polo de faneca saberás mais ca min de todo iso. Non son textos reflexivos, son contos para nenos, mmmmfjs! nenos de entre 20 e 40 anos que non teñen mais que moitas preguntas na cabeciña e a brújula un pouco avariada para sair da sua propia tormenta. Bicos e alégrome de que che gusten.

Fass dijo...

Pois chi, totalmente dacordo con tú. Miñas neuronas xa teñen maniotas de tantas voltas que dan. Máis máis!

Chirimoya dijo...

joooooooooooooooooooooooooooooooooo... q bunitoooooooooooooo!!!!
esto engancha!!!

Chirimoya dijo...

joooooooooooooooooooooooooo q guay!!! q bonito!!!!